jueves, 26 de septiembre de 2013

“Oui, je veux!” La aprobación del matrimonio igualitario en Francia

La ley (defendida por toda la izquierda francesa), autoriza tanto el matrimonio como la adopción homoparental. Con 331 votos a favor y 225 en contra, fue aprobada por el Parlamento el 23 de abril y promulgada el 18 de mayo. 
De ésta manera, Francia se convirtió en el décimocuarto país del mundo en aprobar el matrimonio igualitario. Quienes lo antecedieron fueron Holanda (2000), Bélgica (2003), Canadá (2005), España (2005), Sudáfrica (2006), Noruega (2009), Suecia (2009), Portugal (2010), Islandia (2010), Argentina (2010), Dinamarca (2012), Uruguay (2013), y Nueva Zelanda (2013). No está de más remarcar que nuestro país fue el décimo en aprobarlo, y el primero en América Latina.



Después de la aprobación de esta ley en Francia, varias personalidades y grupos de la sociedad manifestaron su descontento.
El 21 de mayo, Dominique Venner, ultraderechista de 78 años de edad, se suicidó en la Catedral de Notre Dame en forma de manifestación contra la ley recientemente aprobada. Tras ésto, Marine Le Pen (dirigente del Frente Nacional, partido de ultraderecha), reaccionó al respecto, diciendo que el gesto de Venner representaba un intento por 'despertar al pueblo de Francia'. 
¿Despertar? ¿Acaso promover la igualdad de derechos es permanecer dormido? Que el pueblo no se quede dormido, que reaccione, como se movió para que se apruebe tanto el matrimonio igualitario como la adopción homoparental. Que hablen de los esquemas con los que venimos viviendo, que hablen de que es un cambio muy radical. Pero no nieguen que es un cambio para bien, para que podamos vivir todos de manera justa, en un mundo con igualdad de derechos. En un mundo que se viene despertando. Así que, Venner, así que, Marine, bien despierto está el pueblo.
Además, el papa argentino, el señor Jorge Bergoglio, Francisco, cabeza de la Iglesia católica, aclaró que, de ser necesario, debían abolirse las leyes contrarias a los principios de la Iglesia, con el objetivo de "proporcionar una calidad vital que eleve y ennoblezca a la persona". Cabe aclarar que, cuando la ley fue aprobada en nuestro país, él la había calificado como “una movida del Diablo”, y alentó a acompañar “la guerra de Dios” contra la posibilidad de que los homosexuales pudieran casarse. 
"Vuestra obligación es proponer leyes, enmendarlas, pero también abolirlas. Por ello es necesario infundir en ellas un espíritu, un alma, que no refleje solamente los modos y las ideas del momento, sino que confieran una calidad vital que eleve y ennoblezca al ser humano", sostuvo Bergoglio.
¿En serio? ¿No permitir que quienes se aman puedan casarse es luchar con Dios contra esta movida del Diablo? Parece que quiere que retrocedamos al siglo tercero, que todo ésto esté prohibido, que sea San Valentín, sacerdote romano, quien case clandestinamente a la gente, para así vuelven a decapitarlo y dejamos a la sociedad con una mentalidad cerrada. Yo sólo te aviso, Francisco: San Valentin fue y es muy venerado en Francia. Ésto no es un movimiento diabólico, es un movimiento para dar pasos como sociedad, para adelante.
Hubo tres manifestaciones opositoras a la promulgación de la ley. La última tuvo lugar el 26 de mayo, y contó con la participación de 150 mil personas, reunidas en París, enarbolando banderas azules, blancas y rosas, emblema del colectivo “Manifestación para Todos” (en oposición al 'Matrimonio para Todos'), y banderas francesas. Hubo varios incidentes entre grupos de ultraderecha y la policía, dando por resultado varios heridos y detenidos.
Tras violentas manifestaciones contra la aprobación de esta ley, finalmente el 29 de mayo, Vincent Autin y Bruno Boileau se casaron en Montpellier, siendo la primer pareja homosexual en contraer matrimonio. 
Éso es y seguirá siendo amor, en todos los idiomas. 
Más allá de las manifestaciones, de la oposición, la comunidad homosexual francesa festeja frente a la Torre Eiffel, sobre un manto igualitario, en la ciudad del amor; en Montpellier, tras el primer casamiento; si querés decí que la gente va cantando La vie en rose mientras ve el Tour de France; la gente feliz, alegre por este avance, en todo el país, porque tanto el Parlamento como Vincent, como Bruno, y como muchas otras personas, han dicho “Oui, je veux”.
Digamos oui al amor, digamos oui al respeto, digamos oui a la tolerancia, y empezamos, entre todos, a crear ese marco en la sociedad.
(Julio del 2013 - Publicado en la revista del CEILSE, "El Tábano")

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